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Published by degavroche

Los olvidados

Al acercarme del destino de mi viaje, por suerte al fin, debí a resentir el peso de mi equipaje. Seguro que había una mejor manera de optimizar la carga, pero no se me ocurrió.

No sé lo que me pasó. Después de 17 días de viaje comenzó la depistación. ¿La palabra no existe? Pues debería. Me volví olvidadizo de mis cosas. La primera vez que me percató del hecho fue al llegar a Arséguel el 06 de junio. Había sudado mucho y necesitaba limpiarme la mugre de las manos y la sal de la cara. Busque al jaboncillo que tenía a mano en un bolso de filete al exterior de mis alforjas. No lo encontré. Ni en el de la derecha ni en el de la izquierda. Entonces me acordé. Lo había usado para mis abluciones al llegar a Sant Llorenç de Morunys. La razón era la misma, presentarme meno sucio antes mis anfitriones. La víspera ,distraído, había dejado el jaboncillo sobre una moldura dela fuente. Espero que haya servido a alguien en el Vall de Lord.

En el mismos Arséguel, una vez entrado en la casa de Joan y Beti, me puse a fregar mi ropa ciclista del día. Es preciso lavar la ropa cada día para que se pueda poner de nuevo el día siguiente. Así no es necesario llevar mucho peso en muda de ropa. En una gran pieza del piso de abajo que daba a mi habitación había un hilo donde tendí la ropa a secar. A media noche cuando fui a dormir, la malla corta, la camiseta y los calcetines que son de tejado moderno estaban secos, pero el eslip de algodón seguía húmedo. Lo dejé colgado. Fue el regalo que les dejo a mis huéspedes al salir de s casa en la maña siguiente.

En dos días había ya sembrado dos cosas. Eso iba a sucederme por lo menos dos veces más.

Una vez cruzada la frontera hacia Francia acompañado de diluvio de aguanieve el 07 de junio viajé mojado y tiritando dos días más, durante los cuales no creo haber dispersado mis cosas. El 11 de junio llegué a Badaroux cerca de Mende (Lozère) en casa de Corinne y Sébastien donde me esperaba un cuarto de baño futurístico y atiborrado d cachivaches. Usé mi afeitadora en la ducha y lo puse en el borde donde cabía entro los demás objetos y productos de belleza de esta familia de cuatro personas. En aquel lugar se quedó para siempre. No estoy seguro que un mes después lo hayan descubierto.

Tuve que seguir mi viaje sin afeitarme, con solo un jaboncito y un eslip menos. Lamento haber perdido el último ya que era nuevo y que los dos que me quedaban no estaban en buen estado.

La última noche la pasé en casa de Anne y Vincent en la comarca del vino de Beaujolais. Para ahora peso no llevo toalla, solo tengo una manopla de baño que uso para fregarme cuando no hay bastante agua y para secarme después de la ducha. Como es de algodón seca muy despacio y tengo que recogerla por la mañana. A veces la noche no basta para que se evapore la humedad y tengo que colgarla en la bici detrás del asiento. Cuando comprobé que no era seca antes de desayunar decidí dejar mi manopla a secar una hora más, ya que el sol había salido. No creo que sea necesario decir que se quedó en el tendedero secador.

No sé si se me olvidé otras cosas. Quizá mis anfitriones puedan ayudar a subsanar mis lagunas (de memoria).

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